TEP (triángulo de evaluación pediátrica) ¿Estable o inestable?

Tan pronto pisé la urgencia pediátrica fue lo primero que entró en mi mochila de herramientas de residente como una forma fantástica para determinar la estabilidad del paciente. 

Imagina que estás en un hospital, y llega una ambulancia con un niño de cinco años que tuvo un accidente en el parque. Al bajar de la ambulancia, notas que el niño está inusualmente tranquilo, casi somnoliento, y no parece interesado en lo que sucede a su alrededor. Lo primeros segundos de tu valoración mientras lo recibes son para el TEP, llamándote la atención su apariencia.

El TEP es una evaluación rápida, en unos segundos (máximo un minuto), del estado fisiológico del niño sin ser necesaria la exploración física ni la toma de constantes (se realiza sin tocar al paciente), aunque sí desvestirlo un poco. Para poder valorarlo en condiciones ideales, lo mejor es hacerlo en brazos de uno de los padres, o con ellos cerca.


Continuamos con nuestro niño en puerta. Luego observas su respiración. Su pecho sube y baja de manera rápida y agitada, y puedes escuchar un leve silbido con cada respiración. Estos signos indican que el niño tiene un trabajo respiratorio, tu segundo dato. 

Finalmente, revisas la circulación de su piel. La piel del niño está pálida y tiene un leve tinte azulado alrededor de los labios, lo que sugiere que su circulación está comprometida.

El objetivo de esta valoración es realizar un diagnóstico fisiopatológico de forma previa a la valoración primaria (ABCDE). Si el paciente tiene los tres lados normales, lo consideramos estable. Con uno solo de los lados alterado, lo consideramos inestable.


Todo paciente inestable requiere una evaluación sistemática y actuaciones dirigidas. De forma inmediata las siguientes medidas son prioritarias:

• Oxigenoterapia a alta concentración: mascarilla con reservorio.
• Colocación de vía venosa periférica.
• Monitorización de signos vitales: la monitorización siempre incluirá frecuencia cardiaca (FC), frecuencia respiratoria (FR), saturación de oxígeno, mediciones frecuentes de tensión arterial (TA) y glucemia capilar, especialmente si el lado del aspecto está alterado.

Gracias a la rápida evaluación con el TEP, puedes determinar que el niño necesita atención médica urgente. Procedes a tomar medidas puente como la monitorización, la colocación de una vía periférica y la administración de oxígeno, mientras realizas de forma dinámica una valoración primaria (ABCDE) para estabilizar al paciente y activar las acciones subsecuentes necesarias. En el próximo post del blog, abordaremos estos pasos con mayor detalle.



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